6/9/07

poesía de oficina?

En la semana del día de la secretaria, regalamos unos ricos chocolates que, de yapa, traían un poema... O al menos eso parece.

Cuál es el mejor y cuál el peor?

1.
El sol borra a las estrellas
cuando comienza a brillar
y tú lo borras al sol
cuando sales a pasear.

2.
Eres delgada de talle
como junco marinero,
no eres alta ni eres baja,
eres como yo te quiero

3.
Trigueñita te hizo el
cielo para mi recreacion,
con ese tu colorcito,
me robas el corazon!!


4.
La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde
me ha arrojado la mar en su ola de salmuera.
La tierra a la que vine no tiene primavera:
tiene su noche larga que cual madre me esconde.


5.
Decime se me queres...
no me pongas tantos plazos,
¿porque me haces padecer?
¡quiero vivir en tus brazos!

6.
cuando te vi venir
dije a mi corazón:
qué bonita piedrecita
pa´ pegar un tropezón
  
 
7.
tiene tu andar la elegancia
y ese suave movimiento
de los juncos de la orilla
mecidos por suave viento

3 comentarios:

  1. El primero creo que es el mejor, pero el 6 me cayo simpatico

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  2. Adolfo Bieker6/9/07 19:24

    Poeta no es cualquiera
    ni erudito de la rima
    a la flor de la oficina
    quiero rendir homenaje
    no envolviendo un chocolate
    sino admirando a esa mina

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  3. Hola!!
    Hay un poema, que según dicen los entendidos en la poesía, Pablo Neruda acomodó para que quedara publicable, porque en realidad era un pensamiento hacia su insoportable enamorada.

    Primer va la original y luego la real...

    Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
    y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
    Parece que los ojos se te hubieran volado
    y parece que un beso te cerrara la boca.

    Me gustas cuando callas y estás como distante.
    Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
    Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
    Déjame que me calle con el silencio tuyo.

    PERO LA REAL ES OTRA...
    Me gustas cuando callas, porque la tranquilidad invade la casa,
    Y no te oigo todo el tiempo taladrando mis oídos.
    Parece que los ojos fueran dos huecos, vacíos,
    Tan vacíos como tu interior, un beso no quiero, así que cerrá la boca hija del demonio.

    Me gusta cuando callas porque es como si te hubieras ido bien lejos.
    Y dejo de quejarme y duermo como mariposa en arrullo.
    Y oyes mis ronquidos desde lejos, y doy gracias a la distancia.
    Déjame disfrutar el silencio, con el silencio tuyo.

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